ACADEMIA MEXICANA DE DERECHO INTERNACIONAL

 

 

 

Historia

 

 

 

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BREVES PALABRAS

 

Plenamente convencido de la bondad de los sabios principios en que se funda el Derecho Internacional, materia eficaz que, bien aplicada, puede servir para encontrar la justicia y la paz, íntimos deseos de la humanidad.  Convencido también de la necesidad de que cada día nuestro país haga presencia en todos los foros de ciencia de este mundo globalizado y proclame el imperio de las leyes, el derecho a la vida tranquila y los derechos humanos, me quedé cierto de la indispensable actuación de la Academia Mexicana de Derecho Internacional y que trabajé, sin descanso, en un intenso estudio de la materia que le da el nombre, ciencia de todo valor para convivir entre pueblos y entre los Estados.

 

La Academia tiene historia y experiencia.  Historia ligada a la Patria Mexicana, a sus luchas y a sus héroes y experiencia aportada por los más grandes profesionistas dedicados al entendimiento del derecho y también de personajes del país y del exterior.  Ha ganado un prestigio sano, sus actividades han trascendido a los lugares más apartados, se le ha conocido como la voz del Derecho Internacional de México.

 

La Academia Mexicana de Derecho Internacional debe de perpetuarse y debe de ser escuchada dentro y fuera.  Conferencias y trabajos constantes darán las opiniones de este grupo, conocedor del derecho, y que de ellos salga el pensamiento de México.

 

Para presentar a la Academia me eché a cuestas una labor de búsqueda de los antecedentes que dieron origen a este Colegio, saber como se idealizó, como se formó y quienes la formaron y, he descubierto, con singular sorpresa, del gran concurso de personalidades que han compartido la idea de dar vida activa a este grupo para que, como Academia, sirva al país, sirva a los hombres que lo forman y sirva a sus Instituciones, aportando opiniones, con críticas constructivas, con argumentos que proclamen la justa razón del sentir mexicano.

 

La tarea no fue del todo fácil; preguntas y lecturas se multiplicaron, pero siempre encontré buenas voluntades, personas amigables, dispuestas a la ayuda.  En el cuerpo diplomático hallé un gran interés por colaborar, por ayudarme a localizar personas del exterior o a saber de hechos.  En el curso de la investigación aparecían grandes figuras interesadas en la ciencia del derecho y en la creación de la Academia.  Discursos y tesis, dignas de analizar y anotarlas en este texto, estimularon la Constitución de la Academia, como una Institución formal.  Tiempo habrá para publicar estos estudios y las voces de los Académicos que han ingresado.

 

La responsabilidad de este trabajo es mía, las citas y los hechos narrados se tomaron de documentos o de palabras de personas capaces y dignas de confianza.  Por sus informes, importantes todos, doy las gracias a la Secretaría de Relaciones Exteriores, en las personas del Sr. Subsecretario de Cooperación Internacional, Lic. Javier Treviño Cantú y del maestro, Dr. Abraham Montes de Oca, Director Internacional, así como también al Senador Miguel Alemán, dilecto amigo, por escudriñar en sus libros, al Sr. Lic. Luis Maldonado Venegas, Presidente de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, eficaz auxilio del Dr. Carlos Casillas Vélez y la Emb. Consuelo Sáenz de Miera.

 

 

Ciudad de México, 1998

Lic. Rubén Ruiz Alcántara